La capacidad de crear continuidad

El engaño del cine: los fotogramas son una sucesión en el tiempo de fotografías estáticas. Cuando su movimiento sucesivo, es decir, la ubicuidad en la que se sitúa cada una, es sustituido por otra, a la velocidad adecuada; “aparece” la sensación de la fluidez del movimiento en nosotros, de la continuidad.

Este hecho, siempre lo hemos interpretado como un “truco” perpetrado en el mundo físico-real que “engaña” a nuestro cerebro. Podríamos decir que a nuestra interpretación del mundo.

Pero podríamos ser nosotros y no nuestro cerebro los engañados, al plantearnos las cosas de este modo. Podría ser que el “truco” no lo realizásemos nosotros para engañar a nuestra conciencia, sino ser la conciencia la que siempre está realizando el truco para nosotros. ¿Qué artes mágicas podrían estar ocurriendo delante de nuestras narices?

¿Y si el ser, el mundo, lo real, fueran fragmentarios e inconstantes y fuera la conciencia la que aplicase la continuidad a los hechos?

Podría ser, entonces, la proyección cinematográfica un caso particular de algo más general que sería la capacidad de crear “continuidad” allí donde en realidad solo hay fragmentos discretos1.

Esta hipótesis casa bien, en parte, con nuestra visión datificadora y discretizadora de la realidad. Conecta con un deseo epocal, el deseo de reinterpretación informática del mundo.

Ya que por analogía pensamos (¿deseamos?) el mundo como una configuración informática. Pero no debemos ser tan inocentes, siempre ocurre que cuando una tecnología exitosa configura el mundo social, se convierte en la forma sustancial de entender el mundo.

Pero aunque nos funcionase una visión fragmentaria de la realidad, sigue sin poder explicarse esa capacidad de generar la continuidad de una materia “bruta” tan discontinua.

De todo esto solo me voy a quedar con una definición indirecta: la conciencia es aquello que es capaz crear continuidad.

Nota:
1. Utilizo discreto/a en el sentido que se deriva de su etimología y que se usa en informática, matemáticas y física: algo que es separado, opuesto a continuo, aquello que se puede dividir un número finito de veces.

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